lunes, 14 de junio de 2010

A mi Carmencha, la de ojos de trébol verdoso y brillantinos.


Abuela, ahora danzas libre el tango con mi abuelo

en el cosmos infinito que los cobija entre estrellas, nebulosas,

luceros y cometas.

¡Tu alma, Carmencha, está llena de luz ahora!

Tu alma pertenece a la hermosura del cielo

y tu cuerpo se funde en la tierra que te vio crecer.

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